Amigas de viaje

Me apetece irme unos días, se lo comento a una amiga, que aunque no nos conocemos mucho, salimos juntas últimamente, cada vez compartimos más momentos y es muy divertida. Elegimos el norte, sobre la marcha, pero todo va cuadrando y nos vamos.

En el camino todo bien, vamos en mi coche, y todo empieza genial. Veo una gran oportunidad para conocernos más, ver si de verdad esta persona es como parece ser, sé que soy muy exigente con la amistad,  que para mí, se va creando con el tiempo, sin prisa pero sin pausa…

Llegamos al lugar y nos encanta, hacemos turismo, comidas riquísimas y bañito en el mar, por la noche unas terracitas con ambiente, y muchas risas, que no nos hace falta nadie para divertirnos de verdad.

Todo parece ir viento en popa, hasta que recibo un mensaje de otra chica, que no es amiga, sino conocida, pero está sola, y me pregunta que donde estoy, me da cosa, y al final decide venirse a vernos un par de días. Hasta aquí todo parece normal, pero en cuanto llega y las presento, y empieza el lío. Esta nueva chica, entra en una batalla absurda y competitiva conmigo para ganarse el cariño de mi amiga… No entiendo a qué viene tanta historia, pues la hemos acogido con todo el cariño  y yo siempre me he portado bien con ella, entiendo que no pase por un buen momento en su vida y por ello intento pasar del tema, pero es tan exagerado que me hace sentir fatal y se crea una energía muy chunga, hasta que se va…

Cuando de nuevo quedamos solas, hablamos del tema, y después de una larga conversación, concluyo que “mi amiga ” es bastante superficial, le encanta que todo gire a su alrededor, sentirse la protagonista absoluta le hace sentirse mejor, y no me siento comprendida por la actitud de la tercera en cuestión. En definitiva, no le importa nada mi situación en esta historia.

¡Estupendo! pensé, pero algo cambia dentro de mí, a partir de este momento, la distancia crece entre nosotras, llegamos a nuestra ciudad, pero yo ya no estoy igual, en la amistad como yo la entiendo, hay cierto compromiso, y yo siento que me ha fallado, que no tenemos el mismo concepto, así que, después de meditar sobre ello, le comento mi decisión de tomar distancia por lo menos un tiempo, a lo que ella me contesta muy ofendida, que entonces nunca más volveremos a vernos, cosa que yo respeto, por supuesto.

La verdad es que yo no me arrepiento, está claro que  nuestros caminos son muy distintos, coincidimos un tiempo, pero nada más… y prefiero quedarme sola antes de aceptar por amiga a alguien en quien claramente no puedo confiar, una pena, pero hay que aceptar que a veces las cosas no salen como pensamos, ser coherentes y seguir adelante es el reto, pero eso sí, no cerrándonos a nuevas oportunidades, abriéndonos puertas impensables, no tenemos porqué soportar situaciones que no nos gustan por miedo a la soledad, podemos elegir , aunque suponga dejar cosas y personas atrás.

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