Increíblemente sexy

Una amiga que vive en otra ciudad lleva tiempo hablándome de un chico que se ha incorporado al grupo de amigos que ella frecuenta, la verdad es que las cosas que me comenta sobre él me tienen muy intrigada. Parece que ha pasado por un momento duro y se ha parado un tiempo a reflexionar sobre su vida, una especie de “retiro” que necesitaba, pero no es esto lo que me intriga sobre él.

Me ha cotilleado que tiene algo especial, ese “algo” que embelesa a las chicas, y que se trae de calle a más de una, aunque físicamente parece un chico normal, nada espectacular.

En fin, que mi amiga me invita el fin de semana y me voy encantada, me apetece mucho cambiar de aires, y de paso conocerle. Para qué nos vamos a engañar.

A mi llegada, el viernes, quedamos todos a cenar, yo cada vez más intrigada, pues mi amiga en cuanto nos hemos visto, a continuado contándome cosas interesantes, dejándome claro que a ella “no le gusta”, vamos, que me deja el camino libre. ¡Qué nervios!

Llegamos al lugar, tarde, como siempre, y ahí están todos, esperándonos. Mi mirada le buscaba, pues al resto ya los conocía, pero no consigo verle hasta que me giro y me doy de morros precisamente con él. Nos presentan entre risas, y roja como un tomate me siento a su lado, ya que no hay otra silla vacía. Creo que lo han organizado para que cenemos más cerca y podamos hablar, ¡qué comienzo!.

Lo que más me impacta es su mirada, profunda y sensual, ni demasiado directa ni persuasiva, una mirada de las que acarician, que te dejan inquieta, sin saber qué va a pasar en el minuto siguiente, y sólo te queda esperar…

La verdad, no habla mucho, mide muy bien sus palabras, pero a la vez expresa tanto con sus gestos que me tiene embobada. En fin, nunca he conocido a un chico tan sexy, que además ni siquiera se esfuerza en serlo, simplemente lo es.

Al cabo de un rato nos vamos todos a tomar algo a un lugar fantástico, que está de moda, con la única pretensión de estar juntos, charlar y echarnos unas risas. Aparentemente todo normal, pero dentro de esta escena nace otra, la que estamos viviendo él y yo, mirándonos, escuchándonos, envueltos en esa energía especial que estamos creando.

Yo me doy cuenta de que le están mirando mucho las chicas, mientras charla con uno del grupo, y que él, que se siente observado, permanece  impasible, ante tal circunstancia. Hasta que en un momento dado, se sienta de nuevo a mi lado, y al hablarme, se acerca bastante, con una intención tan dulce y sensual que hasta me siento mareada. Nunca he vivido una situación parecida con un “extraño”, es una atracción tan fuerte la que siento que me desborda, y para escaparme un poco de esta situación decido salir a tomar el aire un rato sola, que lo necesito, y así se lo expongo. Su respuesta es una sonrisa perfecta con la que me siento abrumada, haciéndome saber de esta forma que comprende perfectamente lo que me pasa .

Desde fuera, por la ventana, le veo, y pienso, ¿pero qué tiene este chico por Dios? y no entiendo nada de nada.

Al final me doy cuenta de qué es lo que tiene de especial este chico, dónde radica su extraordinario sex appeal, siente por todos los poros de su piel, con una sensibilidad tan potente que es imposible que pase desapercibido. Y lo que me hace plantearme es, que a veces tenemos una idea equivocada sobre los chicos, que van de duros, que ni sienten ni padecen, etc. Pero cuando aparece alguien así en tu vida los conceptos mentales se van, y lo único que queda entonces es emocionarte, y dejarte atrapar por el momento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s