La ruptura

Acabo de vivir algo sumamente triste, el fin de una relación. A la que he estado enganchada mucho tiempo, demasiado, por no querer aceptar que con esta persona me estaba equivocando.

Me cuesta darme cuenta de un error, porque soy muy persistente, no me gusta rendirme en nada y lucho por conseguir lo que quiero con uñas y dientes. Demasiadas oportunidades le he dado a esta persona, que siempre acababa convenciéndome de volver con él, aunque no sé bien porqué, si cuando ya me tenia de nuevo, me sentía abandonada, no amada, no querida y también despreciada.

Soy tan cabezota, que no tengo remedio, pero lo soy en cualquier faceta, y eso a veces es bueno, no me rindo jamás, y me beneficia en muchos de mis objetivos, pero está claro que en el amor, no es muy acertado seguir este camino. O fluye o no fluye, y no se puede forzar lo que no nace dentro de la espontaneidad. No se puede cambiar a nadie que no se quiera dejar ayudar.

Me miro al espejo y veo, a una mujer destrozada, desalentada con tanto desamor, descorazonada… No me gusta sentirme así, estoy harta de sufrir por alguien que no se lo merece, decido hacer algo al respecto, necesito espacio, estar sola, lo mejor es cogerme una semana y hacer una especie de retiro para de nuevo encontrarme.

Elijo como destino un antiguo monasterio, donde alquilan habitaciones para los que buscamos refugio, sea por el motivo que sea. Necesitamos escondernos detrás de estos muros, conectar con la contemplación diaria, el silencio, la sensación del bienestar.

El paraje es precioso, rebosante de naturaleza, con un halo de misterio, que me envuelve como capa que te guarda y te mece. Llevo dos días aquí, centrada en la tarea de sanar el malestar que me empujó a venir, a curar mi corazón de tanto sufrir.

Los días van pasando y tengo la sensación, de que metida en esta vida sencilla, estoy feliz, ya sé que es algo temporal, pero son unos días de tal profundidad interior, que me lleva a una experiencia difícil de olvidar. La intensidad me supera.

La carga de equipaje emocional se queda aquí, y me voy más ligera. Siento que me he abandonado durante mucho tiempo, y que si me vuelco totalmente en otra persona, me olvido de mí, ¿y qué equilibrio hay en esta situación?, ¡ninguno!.

No puedo esperar a que los demás me den lo que ni yo misma me doy, no se trata de buscar fuera de mí lo que creo que necesito, sino dármelo sin más.

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