Un amor escondido

Me suelen gustar mucho los días de lluvia, esos en los que es muy agradable pasear, sentir como cae el agua sobre el paraguas y me acaba salpicando los pies.

Parece que va parando, y después de un largo recorrido, me siento en una terraza tranquila, de esas que están techadas, y desde ahí observo a la gente que pasa por la calle, ¡me encanta!. Hoy tengo tiempo, me he tomado un rato para mí, que me lo merezco, así que me lo tomo con calma.

Ya desde muy pequeña, me gusta imaginar todo tipo de situaciones, y creo historias con las vidas de las personas, a las que no conozco de nada, por supuesto, mediante la lectura corporal, o simplemente por la forma de caminar. Cabizbajos muchas veces, ¿qué pensarán cuando miran al suelo?, o altivos otras, decididos a comerse el mundo en un momento.

Creo que depende del estado de ánimo, y sin darse cuenta de nada, dejan rastro por donde pasan. Y al final, todos estos datos quedan registrados en mi memoria, y así se convierten sin pretenderlo, en protagonistas de mi parte creativa. Siempre con mucho cariño, por cierto, y aunque a veces me equivoque, tal y como cuentan, la realidad supera a la ficción, con lo cual, tengo material para rato, creando historias.

De repente, muy cerca de mí, pasa una pareja que llama poderosamente mi atención. Intuyo que lo es, pero presiento que tratan de que no se les note. ¿Qué tienen que ocultar?. Ni siquiera se cogen de la mano, pero no pueden dejar de mirarse. Van paseando, bien vestidos, con clase, y ensimismados en su conversación que parece muy interesante.

Se percibe complicidad, y una atracción mutua increíble, yo sigo observándoles, embobada, tienen algo que invita a mirarles sin pausa, algo especial que irradian sin darse cuenta. ¿Tendrán una gran historia de amor?, es posible que sí, ¿pero quién sabe?. En un momento dado a ella se le cae algo al suelo, y él lo recoge y se lo da con un beso, algo sutil, muy suave, como una caricia perdida en el aire que se deja caer en su cuello.

Está claro que van entretenidos en su juego, ese que te eleva al cielo, caminando sin sentir sus pies, y concentrados en el fluir de las emociones, que están a flor de piel, y que en estas ocasiones no se pueden controlar, porque se está en el corazón y no en la mente.

Parecen ir sin rumbo, sin destino, ahogados en su felicidad, viviendo el momento, sin pensar en nada más. Dos sombras unidas en el tiempo, que se entrelazan.

Entre ellos no hay distancia, se puede notar perfectamente, aunque intenten de cualquier forma disimular. Algo especial les mantiene unidos y enmarcados, como si representaran un cuadro, pintados en un lienzo del que no pueden escapar, hagan lo que hagan. En un entorno que ni siquiera pueden ver, porque solo tienen ojos para mirarse mutuamente.

En la misma calle, casi al final, dan un giro, brusco y espontáneo. El tira de ella, prácticamente la empuja y  desaparecen a través de la puerta de un hotel precioso que hace poco tiempo han reformado. En este momento me da un vuelco el corazón, aquí puede haber una gran historia, de esas que me gustan tanto, con pasión.

Y con este halo de misterio, aquí me dejan, más intrigada que una mona. Y mi mente sigue imaginando lo que puede estar ocurriendo, ¿son pareja?, o ¿quizás son amantes?. De esos que quedan un par de horas para disfrutar de sí mismos, sin obligaciones, sin cargas, que sólo disponen de un tiempo aparentemente imposible pero real.

Tan claro, como la vida misma. ¿Con qué mentiras teñirán su historia? ¿donde tendrían que estar ahora?, quien sabe… Lo que está claro, es que lo han dejado todo para estar juntos, aunque solo sea un rato, y el resto poco importa. En las cosas del corazón, cuando la entrega es tan grande, nos genera hasta impaciencia el no ver al otro. Y al encontrarse los dos amantes, el tiempo pasa volando sin enterarse. Esto es bastante general, ya que hay cosas en las que todos coincidimos, seamos de donde seamos, y tengamos la edad que tengamos, esto es lo curioso.

Quizás en sus vidas normales, estén atrapados en otras relaciones de pareja, en las que ya no hay amor. No se justifica, claro, pero a veces es difícil elegir, sobretodo cuando hay hijos por medio, y es difícil tomar una decisión, porque implica hacer daño a mucha gente del entorno familiar.

A mí, en particular, me resulta muy complejo el juzgar a los demás, porque siempre trato de ponerme en su lugar, en su propia piel, y esto me lleva a comprender hechos que de otra forma no se pueden entender. Me quedo aquí sentada, sólo por curiosidad, necesito ver que pasa, y como acaba la cosa.

Efectivamente, después de un par de horas más o menos, en las que aprovecho para leer y hacer algunas llamadas de trabajo, salen de nuevo los supuestos amantes, pareja o no, embelesados y radiantes.

Juntos cruzan la calle de nuevo, pero de repente el rostro de ella se entristece, cuando él le da un par de besos, despidiéndose así de este momento aparentemente mágico. Sus manos entrelazadas se separan lentamente, y luego cada uno toma una dirección.

Entonces algo viene a mi mente, ¿se darán la vuelta para mirarse de nuevo?, pues estos detalles a veces cuentan. Al principio no, seguramente lo habrían pactado con anterioridad, pero finalmente ella no puede evitarlo y como de refilón, lanza su mirada atrás solo un momento, pero él continua su camino con paso firme, hasta el final de la calle, donde se pierde la visión de su figura.

De nuevo se dibuja una sonrisa amarga en su rostro, y sigue caminando, sin darse cuenta de que él, a vuelto a asomarse a la esquina de la calle, y la mira ahora sin decir nada.

En este momento siento una especial tristeza, quiero pensar que pronto de nuevo se verán, y que de alguna manera encontrarán la forma de continuar con este idilio mucho más tiempo, completando así su historia, pero es tan difícil predecir estas situaciones, que yo decido creer que sí, que encontrarán la manera de estar juntos y de ser muy felices. ¿Quién se atreve a decir que no?.

Ojalá hubiera fórmulas que nos completaran como personas, y no hubiera tantas normas para sentir generosamente, para dar lo mejor de nosotros mismos desde la libertad de cada momento, sin miedo, sin dependencias, de corazón a corazón. Pero me temo, que solo el trabajo personal nos mejora y nos ayuda a resolver este tipo de conflictos, rompiendo las raíces que nos atan a viejos sistemas que nos han inculcado.

Incluso puede ocurrir en algunos casos, que haya dos personas perfectas para nosotros, unidas por el tiempo, y ahí entra el conflicto, ¿qué hacer?, ¿a quién elegir?. En este caso es cuestión de aclarar nuestras ideas y sentimientos. Sin precipitarnos.

Después de meditar estas conclusiones, me levanto y me voy con la sensación de haber vivido esta historia, aunque no sea la protagonista, con gran intensidad. Y además, me llevo todas las emociones descubiertas dentro de mi, que no está nada mal.

Y es que el Amor, al fin y al cabo, sea de la forma que sea, sigue siendo amor, pues no hay una forma única de amar. Puede que no dure mucho, o puede que sí, pero lo que realmente importa no es el tiempo, sino la intensidad.

Anuncios

One thought on “Un amor escondido

  1. Me ha gustado mucho este relato, engancha, te entra ansia de saber qué les sucederá al final a la pareja de enamorados que efectivamente aparentan ser amantes por su intento de ocultar la evidencia de sus sentimientos con sus miradas y gestos. Y te quedas con la esperanza de que se vuelva ella para ver que él también le miraba y vuelvan pronto a encontrarse.
    Quizá la fruta prohibida es lo más tentador y está claro que les excita esa situación lo que hace incrementar su pasión.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s