El árbol de la vida

Besuqueas al viento con tu vasto ropaje,
y sirves con ávido aliento a la tierra madre.


Tus ojos observan perennes el paso del tiempo,
sientes que tus venas, revientan de coraje.

Es tu figura la que marca el último paisaje
y tus nudos afloran en tu corteza salvaje.

El tiempo baila tus sentidos, pues en tu cuna duermes,
los campos ya están segados, pero tu continuas inerte.

Puedo sentir tu energía, cuando acaricio tus ramas
como una suave melodía, que traspasa mi alma.

Este es el lugar marcado que canta una nueva vida,
este es el lugar soñado para dormir sin prisas.

Con lo más elevado de ti, abrazas a tu compañero,
con el que quizás tengas algo especial, algo mágico.

Toda la vida unidos por el destino, inseparables,
cada cual respetando el espacio de sus raíces.

Trasmites paz con tu natural elegancia,
desprendes fuerza sin que pretendas nada.

Tu sola presencia impone carácter,
tu exquisita dulzura me inspira pasión.

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3 thoughts on “El árbol de la vida

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