Un nuevo horizonte

Casi siempre pensamos que nuestra vida es el resultado de la buena o mala suerte que el destino nos depara, como si el Universo quisiera fastidiarnos o premiarnos, dependiendo de diversas causas inexplicables que nos colocan en el lugar que nos corresponde.

Puede parecer que no tengamos ninguna responsabilidad al respecto, y que algún omnipotente director orqueste las notas musicales de nuestra existencia sin que podamos evitarlo. Quizás sea más fácil pensar así, porque entonces seguimos el guión de la obra de teatro de nuestra vida sin interponernos en nada, aunque realmente hubiéramos querido no resignarnos y tener otras opciones.

Por otro lado, sólo el hecho de poder creer que sí podemos cambiar algo, que aunque tengamos el mismo final, quizás podamos cambiar los diálogos, el espacio, o incluso los personajes que nos acompañan, creo que nos puede hacer sentir más libres, y gozar de una nueva perspectiva.

Si esto es así, sabemos que podemos interactuar de alguna manera con los medios disponibles que tenemos en cada momento de nuestra realidad, para poder crear a medio o largo plazo, algo nuevo, aquello que sintamos que puede mejorar nuestra existencia.

Puede que incluso nos asuste esta nueva forma de ver nuestro verdadero potencial, pues normalmente hemos heredado otra forma de pensamiento, y esta nueva visión nos supone cierto riesgo, el que conlleva empezar a actuar de otra manera.

La verdad es que en general a todos nos cuesta mucho asumir los cambios, los hábitos y las costumbres se adueñan de nuestro día a día y al final son los que miden nuestras pautas de comportamiento, que para bien o para mal, están perfectamente diseñadas por los patrones mentales que seguimos a pies juntillas a nivel inconsciente.

Para mí, la esperanza de poder aportar a nuestro paso por este mundo, acontecimientos, y sentimientos que desde la coherencia nos dicta el corazón, me parece extremadamente bello y potencialmente mágico. Todo lo que signifique aportar algo puro, y limpio de la contaminación, de la frustración y el miedo, ya me parece fascinante.

Quizás la verdadera libertad no esté sujeta a las reglas sociales actuales, puede que se trate más bien de encontrarla dentro de nosotros y no fuera. Sin darnos cuenta, podemos incluso ser esclavos hasta de una forma rígida de pensamiento, de las formas, de las maneras de hacer las cosas, del sistema de encasillamiento social en el que vivimos, y que nuestra sociedad actual fomenta de forma perpetua.

Seamos como los juncos, flexibles pero no dóciles. Capaces de dejarnos mecer por el fuerte viento sin rompernos. Cada momento es único e irrepetible, pero normalmente nuestros propios conceptos no nos dejan ver su perfección, disfrutar sin más, sin excusas rebuscadas que bloquean nuestra capacidad de sentir.

Si nos protegemos tanto para evitar cualquier tipo de sufrimiento, al final, lo conseguimos, pero de tal manera que nuestras emociones quedan minimizadas, de tal forma, que con el tiempo se nos olvida que están ahí, y paulatinamente dejamos de sentirlas.

El  camino está ahí, y quizás sí podemos participar en lo que ocurra hasta el final, tomar las decisiones que corresponda y ejecutar las acciones necesarias para mejorar y cambiar nuestra vida mientras dure. Pero, es necesario mucho valor y coraje para ser responsables verdaderamente de lo que nos ocurre. El libre albedrío nos deja la elección de esta participación tan peculiar, pero siempre dependerá de nosotros mismos este cambio de horizonte.

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26 thoughts on “Un nuevo horizonte

  1. Coincido plenamente con tu pensamiento y éste es, básicamente, mi propio sentir. La vida empieza a mostrárseme como un bello escenario donde alinearme, respetar, honrar e interactuar con lo que ES. Aceptando, pero obrando en libertad. Siendo flexible, pero con una brújula potente y bien orientada. Cuanto más se desvela la vida, más magia destila. Te felicito por tu armoniosa y veraz exposición.

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  2. Es cieeto, Anita! A veces, por temor o por protección no mostramos nuestras emociones. Y eso nos hace ser menos ‘personas’. De tu maravillosa reflexión me quedo con algo que me ha parecido precioso: “Para mí, la esperanza de poder aportar a nuestro paso por este mundo, acontecimientos, y sentimientos que desde la coherencia nos dicta el corazón, me parece extremadamente bello y potencialmente mágico.”
    Yo también guardo la esperanza de poder aportar algo incondicional a este mundo. Un abrazo y buenas noches! 😘

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  3. ¡Magnífico elogio de la libertad y llamada a la acción a la vida intensa, consciente, arriesgada!

    Me ha encantado. Directo a reblog 😉

    Gracias por compartir reflexiones tan optimistas y bien escritas. No dejes de escribir nunca.

    ¡Un abrazo enorme!

    Carlos

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  4. Creo que, en buena medida, somos dueños de nuestra vida. Pues, si bien hay factores que no dependen de nuestra voluntad, en cambio hay todo un universo, dentro y fuera de nosotros, al que podemos acceder, y que, incluso, podemos crear. Me siento sólo parcialmente determinado, concretamente en lo fisiológico, puesto que depende de la naturaleza caduca de nuestro organismo.

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