El regalo

Estaba sentada al lado de la cama de su madre, con su mano entre las suyas, sintiendo su calor, su ternura, sin poder dejar de mirarla.

El silencio reinaba, y las emociones, a flor de piel, daban rienda suelta a viejos sentimientos, escondidos en el alma.

De pronto, la triste anciana, abrió sus ojos, y mirando a su hija profundamente, le dijo – te quiero –, como si supiera que lo esperaba desde siempre.

Y con un leve suspiro abandono la vida.

– Gracias Madre –, le susurró ella al oído.

Anuncios

4 respuestas a “El regalo

    1. Más vale tarde que nunca, en ese momento de consciencia descubrió ese gran amor por su hija y lo más importante, en un último acto de generosidad lo compartió con ella.
      En general nos cuesta compartir las emociones y sentimientos, y dejamos en nuestro entorno vacíos insuperables. Lo más importante para cualquier ser humano es sentirse amado por sus seres queridos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s